
Β«La verdad es como una espada. No puede transigir con las conveniencias del mundo. Por eso los verdaderos discΓpulos de Jesucristo serΓ‘n siempre perseguidos. El SeΓ±or no envΓa a sus discΓpulos para las glorias del mundo, sino para las persecuciones, tal como Γl mismo ha sido enviado por su PadreΒ»
MonseΓ±or Straubinger, comentario a Mateo 10, 34.